¿Es lo mismo ser psicópata que sociópata? ¿Todos los asesinos en serie son psicópatas? ¿Puede existir un psicópata que jamás haya cometido un delito?
El cine, las series y la literatura criminal han mezclado estos conceptos durante décadas hasta convertirlos prácticamente en sinónimos.
Y no lo son.
Cuando pensamos en un psicópata, probablemente imaginemos inmediatamente a un asesino frío, calculador y carente de remordimientos. Cuando escuchamos sociópata, pensamos en alguien violento e impredecible. Y si hablamos de un asesino en serie, resulta casi inevitable imaginar que detrás de sus crímenes debe existir alguna de estas dos personalidades.
La realidad es bastante más compleja.
De hecho, una de las ideas más importantes para comprender este asunto es también una de las más sencillas:
No todos los psicópatas son asesinos. Ni todos los asesinos en serie son psicópatas.
Entonces, ¿qué diferencia existe entre ellos?
¿Qué es un psicópata?
La psicopatía es un concepto utilizado desde hace décadas en psicología, psiquiatría y criminología para describir una determinada combinación de rasgos de personalidad.
Entre los rasgos que suelen asociarse con una psicopatía elevada aparecen características como:
- escasa empatía;
- ausencia o escasez de remordimiento;
- facilidad para mentir;
- manipulación;
- encanto superficial;
- frialdad emocional;
- impulsividad;
- búsqueda de estímulos;
- irresponsabilidad;
- dificultad para establecer vínculos emocionales profundos.
Sin embargo, existe un detalle fundamental que muchas películas pasan por alto:
La psicopatía no convierte automáticamente a una persona en criminal.
La psicóloga Abigail Marsh, profesora de la Universidad de Georgetown e investigadora de la psicopatía, explica que las personas con elevados rasgos psicopáticos pueden manifestarlos de maneras muy diferentes. Algunas pueden mostrar comportamientos agresivos o delictivos, mientras que otras pueden llevar una vida aparentemente convencional.
El propio FBI también advierte de esta distinción: no todos los delincuentes violentos son psicópatas y no todos los psicópatas son delincuentes violentos.
Por tanto, encontrar en alguien frialdad, manipulación o ausencia de empatía no significa que esa persona vaya a convertirse en Ted Bundy.
Muchísimo menos que vaya a matar a alguien.
El psicópata no tiene por qué parecer un monstruo
Esta es precisamente una de las características que más fascinación ha provocado alrededor de la psicopatía.
Una persona con importantes rasgos psicopáticos no necesariamente presenta un aspecto amenazante, extraño o perturbado.
Puede ser educada.
Puede resultar simpática.
Puede tener pareja.
Puede trabajar.
Puede tener amigos.
Incluso puede producir una excelente primera impresión.
La psicopatía puede incluir precisamente características interpersonales como el encanto superficial, la facilidad de palabra, la mentira y la capacidad de manipulación.
Y esto ayuda a entender por qué algunos criminales extremadamente peligrosos fueron capaces de relacionarse con normalidad aparente durante años.
Ted Bundy: el ejemplo que rompía el estereotipo
Ted Bundy es probablemente uno de los ejemplos más conocidos.
No respondía a la imagen popular de un individuo monstruoso al que cualquiera identificaría inmediatamente como peligroso.
Era universitario, sabía expresarse, podía resultar encantador y proyectaba una apariencia perfectamente convencional.
Precisamente esa capacidad para parecer inofensivo formó parte de la forma en la que consiguió acercarse a algunas de sus víctimas.
El análisis conductual desarrollado posteriormente por el FBI ha estudiado precisamente cómo determinados rasgos de personalidad y comportamientos pueden ayudar a comprender a delincuentes violentos y resolver investigaciones.
Pero incluso en un caso como Bundy debemos tener cuidado con una simplificación habitual:
psicopatía y asesinato en serie no son sinónimos.
Entonces, ¿qué es un sociópata?
Aquí comienza uno de los grandes problemas terminológicos.
La palabra sociópata continúa utilizándose muchísimo en conversaciones, documentales, películas, prensa e incluso literatura criminal.
Pero no es actualmente un diagnóstico oficial independiente.
El psicólogo forense Louis Schlesinger explica que el término sociopathic personality llegó a utilizarse antiguamente en manuales diagnósticos estadounidenses, pero posteriormente desapareció de ellos.
Actualmente, cuando hablamos de psicopatía y sociopatía entramos en un terreno mucho más complejo que la habitual clasificación de Internet de:
Psicópata = frío y calculador.
Sociópata = impulsivo y violento.
Esa explicación puede resultar cómoda, pero simplifica demasiado la realidad científica.
¿Qué es entonces el trastorno antisocial de la personalidad?
Aquí encontramos un concepto diferente y clínicamente reconocido: el trastorno antisocial de la personalidad.
Este diagnóstico está relacionado con patrones persistentes de comportamiento que vulneran los derechos de otras personas y las normas sociales.
Puede implicar conductas como el engaño, la irresponsabilidad, la agresividad, la impulsividad o la ausencia de consideración hacia la seguridad y los derechos ajenos.
Sin embargo, tampoco debemos cometer el error contrario.
Psicopatía y trastorno antisocial de la personalidad no son simplemente dos nombres para exactamente lo mismo.
La psicopatía pone especial énfasis en determinadas características interpersonales y emocionales —como la falta de empatía, el afecto superficial, el encanto o la manipulación— además de comportamientos antisociales.
Para evaluar estos rasgos se han desarrollado instrumentos específicos, siendo especialmente conocida la Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R) asociada al psicólogo Robert Hare.
Y aquí aparece otra advertencia importante.
No es un test de Internet.
No basta con responder veinte preguntas del estilo «¿mientes con frecuencia?» para determinar que alguien es un psicópata.
Su evaluación pertenece al ámbito profesional.
Psicópata vs. sociópata: las diferencias
Popularmente se suele presentar al psicópata como una persona fría, metódica y capaz de controlar sus actos, mientras que al sociópata se le atribuye mayor impulsividad, inestabilidad emocional y dificultad para integrarse socialmente.
Esta distinción puede encontrarse constantemente en contenidos divulgativos.
Pero desde un punto de vista riguroso hay que introducir una enorme advertencia:
no existe actualmente una frontera diagnóstica oficial que divida a las personas entre «psicópatas» y «sociópatas» de esa manera.
Por eso debemos ser especialmente prudentes cuando alguien afirma que determinado criminal «era sociópata y no psicópata» como si hablase de dos diagnósticos médicos perfectamente separados.
La realidad no es tan sencilla.
¿Y qué es exactamente un asesino en serie?
Aquí abandonamos la personalidad para entrar en la conducta criminal.
Un asesino en serie no se define por tener una enfermedad o trastorno mental concreto.
Se define fundamentalmente por sus crímenes.
El FBI propuso en su simposio multidisciplinar sobre asesinato serial una definición deliberadamente sencilla:
el asesinato ilegal de dos o más víctimas por el mismo delincuente o delincuentes en acontecimientos separados.
Lo importante es la separación entre los acontecimientos.
Esto permite diferenciar conceptualmente un asesinato serial de otros fenómenos, como determinadas matanzas cometidas dentro de un único episodio.
Por tanto:
«Asesino en serie» describe un patrón criminal. «Psicópata» describe determinados rasgos de personalidad.
Son categorías completamente diferentes.
¿Todos los asesinos en serie son psicópatas?
No.
Y este es probablemente el mito más importante de todos.
El propio informe multidisciplinar del FBI sobre asesinatos en serie dedica un apartado específico a la relación entre psicopatía y asesinato serial.
Sus conclusiones son interesantes.
Entre algunos asesinos seriales pueden encontrarse características compatibles con la psicopatía: ausencia de culpa, búsqueda de sensaciones, impulsividad, necesidad de control, conducta depredadora o falta de empatía.
Pero el FBI señala expresamente que no existe un perfil genérico del asesino en serie.
Sus motivaciones, personalidades y comportamientos pueden ser muy diferentes.
Algunos presentan numerosos rasgos psicopáticos.
Otros, muchos menos.
Y la psicopatía por sí sola tampoco explica por qué alguien se convierte en asesino serial.
Entonces, ¿qué lleva a una persona a convertirse en asesino en serie?
Esta es probablemente la pregunta del millón.
Y no existe una respuesta única.
Durante décadas se ha intentado encontrar una especie de fórmula psicológica capaz de explicar por qué determinadas personas comienzan a matar repetidamente.
Traumas infantiles.
Abusos.
Fantasías violentas.
Parafilias.
Humillaciones.
Trastornos de personalidad.
Necesidad de control.
Psicopatía.
Sadismo.
Entorno familiar.
Factores biológicos.
Pero intentar reducir todos los casos a una única causa conduce inevitablemente al error.
El FBI llegó precisamente a una conclusión fundamental tras reunir a especialistas de distintas disciplinas:
los asesinos en serie no constituyen un grupo psicológico uniforme.
Sus motivaciones también pueden variar considerablemente.
Algunos buscan gratificación sexual.
Otros control.
Otros dinero.
Otros pueden actuar impulsados por fantasías determinadas.
Y en algunos casos aparecen varias motivaciones simultáneamente.
El gran error: buscar «la mente del asesino en serie»
Quizá ni siquiera exista algo que podamos llamar «la mente de un asesino en serie».
Comparemos algunos casos famosos.
Ted Bundy seleccionaba víctimas y era capaz de preparar sus delitos.
Jeffrey Dahmer presentaba características y motivaciones diferentes.
Aileen Wuornos desarrolló una trayectoria criminal completamente distinta.
Dennis Rader —BTK— consiguió mantener durante años una fachada de vida familiar mientras ocultaba sus crímenes.
Ed Gein, por su parte, se convirtió en uno de los criminales más famosos de la historia estadounidense pese a que su caso tampoco encaja limpiamente con muchas de las imágenes populares que hoy asociamos al asesino serial.
Meterlos a todos dentro de una misma caja psicológica simplemente porque mataron a varias personas elimina precisamente aquello que resulta más importante para la criminología:
las diferencias entre ellos.
¿Puede un psicópata llevar una vida normal?
Sí.
Y comprender esto resulta esencial para eliminar uno de los grandes estigmas creados por la cultura popular.
Presentar automáticamente la psicopatía como equivalente a asesinato genera una imagen falsa.
La investigadora Abigail Marsh ha señalado que muchas personas con rasgos psicopáticos elevados no son delincuentes violentos.
Estos rasgos pueden manifestarse mediante comportamientos mucho menos extremos: manipulación, mentiras, intimidación, conductas antisociales o escasa preocupación por otras personas.
Por supuesto, determinadas características psicopáticas pueden adquirir una enorme importancia cuando aparecen en delincuentes violentos.
Una persona extremadamente fría, manipuladora, depredadora y carente de remordimiento puede presentar desafíos particulares para investigadores y profesionales.
Pero eso no significa que cualquier persona que posea algunos de esos rasgos vaya a cometer un crimen.
¿Los psicópatas sienten emociones?
Otra afirmación popular sostiene que «los psicópatas no sienten nada».
También es una simplificación.
La psicopatía no implica necesariamente ausencia absoluta de emociones.
Las diferencias se encuentran especialmente en determinadas respuestas emocionales, empatía, miedo, culpa, remordimiento y vínculos con otras personas.
Una persona con elevados rasgos psicopáticos puede experimentar deseo, satisfacción, frustración, enfado o excitación.
La cuestión es mucho más compleja que imaginar a un individuo completamente vacío por dentro.
¿Un asesino en serie está «loco»?
Este es otro término que conviene desterrar cuando intentamos comprender estos casos seriamente.
«Loco» no es un diagnóstico.
Además, sufrir un trastorno mental grave y ser legalmente responsable de un delito son cuestiones diferentes.
Algunos asesinos pueden padecer enfermedades mentales graves.
Otros comprenden perfectamente qué están haciendo.
Algunos planifican durante semanas o meses, seleccionan víctimas, eliminan pruebas, mienten a los investigadores y modifican su comportamiento para evitar ser descubiertos.
La existencia de una alteración psicológica tampoco determina automáticamente la responsabilidad penal.
Cada caso requiere una valoración específica.
Psicópata, sociópata y asesino en serie: la diferencia definitiva
Podemos resumir todo lo anterior de una manera sencilla.
Psicópata: persona que presenta una determinada constelación de rasgos psicopáticos, entre los que pueden aparecer frialdad emocional, manipulación, falta de empatía o remordimiento y determinados patrones antisociales. La psicopatía no equivale automáticamente a criminalidad.
Sociópata: término todavía utilizado popularmente, pero que actualmente no constituye un diagnóstico clínico independiente comparable a los diagnósticos oficiales.
Trastorno antisocial de la personalidad: diagnóstico clínico reconocido relacionado con un patrón persistente de vulneración de los derechos de otras personas y de las normas sociales.
Asesino en serie: persona que ha cometido varios asesinatos en acontecimientos separados conforme a los criterios utilizados para estudiar el asesinato serial. El término describe fundamentalmente una conducta criminal, no una personalidad determinada.
Por eso una persona puede presentar importantes rasgos psicopáticos y no matar jamás a nadie.
Y una persona puede convertirse en asesino serial sin responder al estereotipo cinematográfico del psicópata.
Hannibal Lecter nos hizo mucho daño
Desde Norman Bates hasta Hannibal Lecter, pasando por incontables series de televisión, la ficción nos ha acostumbrado a una figura muy concreta.
Un hombre extraordinariamente inteligente.
Frío.
Elegante.
Manipulador.
Carente de emociones.
Siempre varios movimientos por delante de la policía.
Y, por supuesto, asesino.
Es un personaje fantástico para una película.
El problema aparece cuando intentamos utilizarlo como modelo científico.
Los asesinos en serie reales pueden ser inteligentes o mediocres, organizados o caóticos, socialmente competentes o incapaces de mantener relaciones estables.
Algunos fueron capturados gracias a sofisticadas investigaciones.
Otros cometieron errores absurdamente simples.
No existe un Hannibal Lecter escondido detrás de cada asesinato serial.
La realidad es más inquietante que el estereotipo
Quizá la conclusión más incómoda sea precisamente esta.
Nos tranquiliza imaginar al asesino como alguien radicalmente diferente a nosotros.
Un monstruo.
Un loco.
Un psicópata fácilmente reconocible.
Alguien al que detectaríamos nada más entrar en una habitación.
Pero la historia criminal demuestra que las apariencias pueden resultar engañosas.
Algunos asesinos fueron vecinos aparentemente normales.
Otros tuvieron trabajos convencionales.
Algunos tuvieron pareja e hijos.
Y determinados delincuentes fueron capaces de ocultar durante años una parte extraordinariamente oscura de su comportamiento.
No porque todos los asesinos sean psicópatas.
Ni porque todos los psicópatas sean asesinos.
Sino porque la conducta humana es bastante más compleja que las etiquetas que utilizamos para intentar explicarla.
Y quizá esa sea precisamente una de las razones por las que, décadas después, seguimos intentando comprender la mente de los asesinos en serie.
Preguntas frecuentes
¿Un psicópata es siempre peligroso?
No. Tener rasgos psicopáticos no significa automáticamente que una persona vaya a ser violenta o cometer delitos.
¿Todos los asesinos en serie son psicópatas?
No. Algunos asesinos seriales presentan importantes rasgos psicopáticos, pero no existe un único perfil psicológico aplicable a todos ellos.
¿Psicópata y sociópata significan lo mismo?
Los términos se utilizan frecuentemente como si fueran categorías diferentes, pero «sociópata» no constituye actualmente un diagnóstico clínico independiente. Las diferencias populares entre ambos conceptos deben interpretarse con cautela.
¿Psicopatía y trastorno antisocial de la personalidad son lo mismo?
No exactamente. Existe solapamiento, pero la psicopatía incluye especialmente determinadas características afectivas e interpersonales que no son equivalentes sin más al diagnóstico de trastorno antisocial de la personalidad.
¿Qué convierte a alguien en asesino en serie?
No existe una única causa. Los especialistas consideran factores psicológicos, conductuales, ambientales y motivacionales, y los propios asesinos seriales presentan importantes diferencias entre sí.
¿Cuántas personas tiene que matar alguien para ser considerado asesino en serie?
La definición adoptada en el simposio multidisciplinar del FBI establece dos o más víctimas asesinadas por el mismo delincuente o delincuentes en acontecimientos separados.
Fuentes y referencias
Federal Bureau of Investigation (FBI). Serial Murder: Multi-Disciplinary Perspectives for Investigators. Informe elaborado a partir del simposio multidisciplinar del FBI sobre asesinato serial.
Federal Bureau of Investigation (FBI). Serial Killers: The FBI’s Role Takes Shape. Incluye la definición de asesinato serial adoptada por especialistas del FBI.
Federal Bureau of Investigation (FBI), Law Enforcement Bulletin. Focus on Psychopathy. Análisis de la psicopatía y su importancia en la investigación criminal.
American Psychological Association (APA). Entrevista con Abigail Marsh, PhD, sobre psicopatía, características psicopáticas y falsas creencias acerca de su relación con la violencia.
American Psychological Association (APA). Entrevista con Louis Schlesinger, PhD, sobre la psicología de los asesinos en serie y las diferencias entre psicopatía, sociopatía y trastorno antisocial de la personalidad.