Una dirección apenas visible en el papel de un paquete ayudó a descubrir los crímenes de Amelia Dyer. Las familias habían pagado por el cuidado de sus bebés. La investigación encontró una sucesión de muertes y engaños.
Un negocio sin protección suficiente
Dyer participaba en el llamado baby farming: recibir niños a cambio de dinero para criarlos o gestionar su acogida. Aprovechaba la vulnerabilidad de madres con escasos recursos. Los asesinatos quedaron ocultos tras cambios de domicilio y explicaciones sobre el supuesto destino de los menores.
El rastro del Támesis
En 1896 se recuperaron cuerpos de bebés en el río. El examen del envoltorio condujo a Dyer y una operación policial permitió detenerla. Fue condenada por un asesinato y ejecutada en junio. La policía de Thames Valley explica que había pruebas que apuntaban al menos a doce muertes.
Entre la prueba y la cifra legendaria
Las estimaciones de cientos de víctimas son frecuentes, pero no equivalen a cientos de casos identificados. La gravedad del expediente no necesita inflar su balance. Su legado también debe leerse en relación con la protección de menores y la supervisión de las acogidas.
La policía de Thames Valley señala indicios de al menos doce asesinatos, siete cuerpos recuperados y una condena por un caso. Las estimaciones de 300 o 400 no son cifras verificadas.
Desenlace judicial: Condenada a muerte por el asesinato de Doris Marmon; ejecutada en 1896.
Cronología del caso
Ficha elaborada el 2026-10-05. Las cifras indican su grado de acreditación y, cuando corresponde, la fecha del balance citado.
Imagen documental: Unknown Police photographer. Procedencia y condiciones. La fuente identifica esta imagen como de dominio público. Consulta las condiciones originales.



