Estaciones, trayectos y caminos apartados: el mapa de Andréi Chikatilo no se limitaba a una sola ciudad. Durante años, niños y mujeres desaparecieron dentro de un territorio enorme. La búsqueda de un responsable terminó siendo también una historia de errores y oportunidades perdidas.
Un origen y varios territorios
Chikatilo nació en 1936 en una localidad situada en la actual Ucrania, entonces parte de la Unión Soviética. Por eso esta ficha distingue su país de origen de los lugares de los crímenes. Trabajó como profesor y, más tarde, en tareas de abastecimiento que implicaban desplazamientos.
El proceso abarcó asesinatos cometidos entre 1978 y 1990 en Rusia, Ucrania y Uzbekistán, todavía dentro del contexto soviético. Sus víctimas incluían niños, adolescentes y mujeres. La dispersión geográfica contribuye a explicar la dificultad de reunir los casos, sin convertirla en una explicación total de los fallos de la investigación.
El hombre al que ya habían detenido
En 1984 Chikatilo fue detenido, pero no quedó retenido por los asesinatos. La investigación continuó mientras se acumulaban víctimas. Su nombre ya había entrado en los registros policiales antes de que se pudiera demostrar la serie.
La vigilancia de zonas de tránsito y la revisión de observaciones terminaron devolviendo la atención hacia él. Fue detenido nuevamente en noviembre de 1990. Durante los interrogatorios confesó numerosos crímenes y aportó información sobre lugares relacionados con las víctimas.
Cincuenta y dos asesinatos ante el tribunal
El juicio de 1992 lo encontró culpable de cincuenta y dos asesinatos. Recibió la pena de muerte y fue ejecutado en 1994. Algunas fuentes recogen confesiones de cincuenta y seis muertes; esa cifra no es intercambiable con la de la sentencia.
La investigación también quedó marcada por el caso de una persona condenada erróneamente en relación con uno de los primeros asesinatos. No toda resolución policial había acercado a las autoridades al verdadero autor.
Una explicación que no cabe en un apodo
La violencia sexual y la mutilación formaron parte de los hechos investigados. Los relatos sobre su infancia y sus dificultades personales no permiten establecer, por sí mismos, una cadena inevitable hacia esos asesinatos. El análisis editorial más útil conserva dos preguntas distintas: cómo actuaba Chikatilo y cómo lo buscaban. Confundirlas puede convertir al criminal en una figura legendaria y hacer desaparecer los errores humanos que prolongaron el caso.
Cincuenta y dos asesinatos en la sentencia de 1992. Las confesiones de una cifra superior se presentan por separado.
Desenlace judicial: Condenado a muerte en 1992; ejecutado en 1994.
Cronología del caso
Ficha elaborada el 2026-10-03. Las cifras indican su grado de acreditación y, cuando corresponde, la fecha del balance citado.
Imagen documental: USSR Government. Procedencia y condiciones. La fuente identifica esta imagen como de dominio público. Consulta las condiciones originales.



