Samuel Little recordaba rostros. En algunos casos, los investigadores tenían que buscar después el nombre al que correspondían. Sus confesiones y retratos abrieron una tarea distinta de la búsqueda de un asesino: reconstruir muertes que durante años no se habían relacionado entre sí.
Un recorrido que cruzaba jurisdicciones
Little nació en Georgia en 1940 y pasó por numerosos lugares de Estados Unidos. Sus antecedentes no condujeron durante mucho tiempo a una condena por la extensa serie que más tarde confesó. La movilidad complicaba conectar episodios separados por estados, años y formas distintas de registrar una muerte.
En 2014 fue condenado por tres asesinatos en California. A partir de nuevas entrevistas, especialmente con un investigador de los Texas Rangers, comenzó a describir muchos otros homicidios.
Noventa y tres confesiones no son noventa y tres sentencias
En octubre de 2019, el FBI comunicó que Little había confesado noventa y tres asesinatos y que los investigadores habían verificado cincuenta. El organismo consideraba creíbles las confesiones restantes, pero seguía buscando corroboración. Esta ficha conserva esa fecha porque no es correcto presentar aquel balance como el resultado definitivo de todas las pesquisas posteriores.
El periodo que Little atribuía a sus crímenes iba de 1970 a 2005. Las autoridades señalaron además que sus recuerdos de fechas podían ser imprecisos. El relato del responsable debía contrastarse con registros y evidencias.
Muertes clasificadas de otra manera
Según el FBI, algunas víctimas habían sido registradas como fallecidas por sobredosis, accidentes o causas indeterminadas. En otros casos no se habían localizado los cuerpos. Esa circunstancia explica por qué una búsqueda retrospectiva no consistía solamente en reabrir expedientes de asesinato.
Los retratos y descripciones publicados podían ayudar a reconocer a mujeres que seguían sin identificar. La investigación devolvía atención a vidas que no habían quedado unidas en un mismo expediente.
La pregunta que queda detrás de la cifra
Little murió en 2020. Sus confesiones no convirtieron el trabajo en una tarea terminada. La selección de personas vulnerables y su percepción de que no serían buscadas forman parte de las explicaciones recogidas por los investigadores; no autorizan a reducir a las víctimas a una categoría social. La lectura editorial del caso plantea una cuestión concreta: cuando una muerte no se investiga como un crimen, un asesino puede quedar fuera de la historia que se está escribiendo. Conectar los casos también significa corregir esa ausencia.
En octubre de 2019, el FBI informó de cincuenta confesiones verificadas, de un total de noventa y tres. Es un corte histórico, no el recuento actualizado de toda investigación posterior.
Desenlace judicial: Condenado por tres asesinatos en California en 2014 y por otro en Texas en 2018.
Cronología del caso
Ficha elaborada el 2026-10-03. Las cifras indican su grado de acreditación y, cuando corresponde, la fecha del balance citado.
Imagen documental: LAPD. Procedencia y condiciones. La fuente identifica esta imagen como de dominio público. Consulta las condiciones originales.



